Arquitectura no emergente y sangre nueva
En Noviembre del año pasado se celebró un evento llamado “Pedagogía de la Resistencia”, organizado por la facultad de arquitectura de la PUCP y en el cual estuvieron como invitados arquitectos latinoamericanos como Alejandro Aravena, Angelo Bucci, Solano Benitez, junto con arquitectos de Estados unidos y Europa.
Lo interesante del evento, más que ver los proyectos y trayectorias de muchos de estos personajes, era darnos cuenta que en Latinoamérica ha aparecido una nueva generación de arquitectos, muchos de ellos menores de cuarenta años, los cuales, se encuentran proyectando desde sus países para el mundo, captando la atención internacional, y marcando un resurgimiento de la arquitectura como “propuesta” en estas latitudes.
En este movimiento encontramos arquitectos jóvenes de México, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, etc, provenientes de realidades similares, pero que a nivel arquitectónico muestran matices marcados entre ellos, pero sin embargo con un hilo conductor en común: el deseo de aportar, y el compromiso de luchar con el estigma de tercermundistas, el cual nos condena a no hacer buena arquitectura, o al menos eso es lo que se dice.
Uno de los casos más notables debe ser el del chileno Alejandro Aravena, el cual se estudió en Chile, hizo maestría en Harvard, y ahora dirige proyectos en su país como ELEMENTAL, un proyecto de vivienda social, y que además participa en el contexto mundial con propuestas, concursos en Europa y otras partes del mundo.
Evidentemente la tarea que se proponen no es fácil, depende de muchos factores, pero lo que es cierto es que el lugar donde hayas nacido no es determinante para la misión, factor que muchos no entendemos, ni en la arquitectura ni en ningún aspecto de nuestra realidad.
Lo que es curiosamente triste es ver que en ese mismo evento se encontraba lo más selecto de la arquitectura peruana, por supuesto al otro lado del estrado como oyentes, como un alumno más, los nombres más rimbombantes de arquitectura limeña, escucharon atentamente cada lección dictada por sus colegas internacionales.
La pregunta que uno se hace al ver esta situación es ¿Y dónde están los arquitectos peruanos?, ¿cuál es el papel de la arquitectura peruana en este movimiento de cambio? Y sobre todo ¿quiénes son los representantes de este movimiento?
La respuesta inmediata y hasta lógica sería decir que son obviamente los arquitectos “jóvenes”, treintones y cuarentones, ellos deberían llevar la etiqueta de emergentes, pero parece que lo único que comparten con nuestros vecinos son los años, la cercanía de edad, más no el ímpetu que hace ver a un arquitecto de cuarenta como en afán de un chiquillo de veinte, y que les permite experimentar, arriesgarse, y hasta equivocarse con tal de dar un paso más hacia adelante.
Pero lo que habría que preguntarnos es en qué momento en nuestro país, los arquitectos perdieron el espíritu, en qué momento los mal llamados mejores arquitectos del Perú optaron por una posición tan cómoda. Pareciera que gran parte de nuestra arquitectura contemporánea es una utilización repetitiva de las mismas fórmulas, que ni siquiera son inventadas por nosotros sino que provienen de refritos del movimiento moderno, llevados al extremo como en los balnearios de Asia donde la fórmula es aceptada y se convierte en norma.
Vivimos entre gente cuyo dogma es la “certeza”, y piensan que la arquitectura funciona bien mientras tengan el producto en un mes, se construya en seis y me paguen “en one”.En algún momento en el camino se olvidaron que la arquitectura también busca más preguntas, que se cuestiona y reformula constantemente y que las certezas se las deja a las computadoras o a los ingenieros.
Su fuerza de trabajo se basa en lo que ellos llaman “los contactos” y “la experiencia”, pero no se han dado cuenta que eso también ya cambió, como dijo Alejandro Zaera Polo en alguna entrevista, en la cual menciona que tradicionalmente se entiende la arquitectura como una profesión de viejos, por la experiencia que dan los años, y que esto no permite que arquitectos jóvenes accedan a proyectos serios, pero que eso no es más así, la brecha entre el arquitecto joven y viejo es cada día más corta, por la globalización, los cambios tecnológicos, demás factores de este mundo moderno hacen que un joven pueda aprender en segundos lo que a su predecesor arquitecto le hubiese tomado años. Y eso sucede en todas partes donde halla un teléfono, una cabina de internet, o una computadora, llámese España, Londres, o Lima. La realidad parece estar demostrando que el “arquitecto con experiencia” se está volviendo incapaz de afrontar los nuevos retos, está perdiendo competitividad, o se adapta o se extingue, o como se hace aquí, optar por contratar a mal pago sangre nueva para su oficina, por 600 soles y la promesa de que aquí vas a ganar experiencia, negándole la oportunidad de sobre salir por si mismo, y condenándolo y pasar años en planos y detalles de CAD por unas monedas y si tiene suerte irá a obra.
La excusa perfecta para este mal es decir que no hay dinero, o que los clientes no se atreven, pero si revisamos currículo por currículo encontramos arquitectos con todos los pergaminos del mundo, maestrías y trabajos en Estados Unidos, Francia, Bélgica, España, etc.
Muchos de ellos aceptando encargos de gente adinerada e importante, entonces, ¿Dónde quedó la oportunidad?, ¿Quién es el que no se atreve? ¿Dónde quedó la excusa?, ¿Dónde quedó el arquitecto comprometido con la sociedad y la ciudad?
Basta ver los concursos internacionales de arquitectura en los que participan arquitectos peruanos, la oportunidad donde se puede plantear sin tantas restricciones económicas o proyectuales, lo que verdaderamente quieres hacer, lo que quizá se quedó olvidado como una locura universitaria, como “la gran idea”, o “el proyecto”, pero lo único que reflejan son las limitaciones y consecuencias causadas por el olvido de soñar, por la comodidad de una fría caja blanca, o la planta típica de un Mivivienda.
El mes pasado se promocionó una exposición llamada “Arquitectos Peruanos en El Reino Unido”, se mostraron proyectos en los cuales estos arquitectos han trabajado, como parte de estudios importantes como el Zaha Hadid y con maestrías en la Architectural Association o Barlett, de las más caras y prestigiosas escuelas del mundo. Esto demuestra que si hay proyección, solo cabe esperar que este grupo redite sus logros académicos siendo la excepción a la regla y convirtiéndose en los arquitectos emergentes que necesitamos, como modelos para los más jóvenes y lección para los más viejos, aceptando esta gran responsabilidad por sí mismos, alejados de la sombra de alguien, o de la pregunta incómoda ¿es por tu talento o tu dinero?
El Perú aparentemente está cambiando, a hay otra situación y una especie de optimismo que hace mucho no había, pese a los problemas de siempre, vivimos un momento expectante, tenemos un auge en la construcción nunca antes visto y que merecería respuestas más variadas y creativas. Merecemos una generación de arquitectos que este dispuesta a afrontar las exigencias de un futuro no muy lejano, que pide a gritos cambios, que pide sangre nueva….
Lo interesante del evento, más que ver los proyectos y trayectorias de muchos de estos personajes, era darnos cuenta que en Latinoamérica ha aparecido una nueva generación de arquitectos, muchos de ellos menores de cuarenta años, los cuales, se encuentran proyectando desde sus países para el mundo, captando la atención internacional, y marcando un resurgimiento de la arquitectura como “propuesta” en estas latitudes.
En este movimiento encontramos arquitectos jóvenes de México, Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, etc, provenientes de realidades similares, pero que a nivel arquitectónico muestran matices marcados entre ellos, pero sin embargo con un hilo conductor en común: el deseo de aportar, y el compromiso de luchar con el estigma de tercermundistas, el cual nos condena a no hacer buena arquitectura, o al menos eso es lo que se dice.
Uno de los casos más notables debe ser el del chileno Alejandro Aravena, el cual se estudió en Chile, hizo maestría en Harvard, y ahora dirige proyectos en su país como ELEMENTAL, un proyecto de vivienda social, y que además participa en el contexto mundial con propuestas, concursos en Europa y otras partes del mundo.
Evidentemente la tarea que se proponen no es fácil, depende de muchos factores, pero lo que es cierto es que el lugar donde hayas nacido no es determinante para la misión, factor que muchos no entendemos, ni en la arquitectura ni en ningún aspecto de nuestra realidad.
Lo que es curiosamente triste es ver que en ese mismo evento se encontraba lo más selecto de la arquitectura peruana, por supuesto al otro lado del estrado como oyentes, como un alumno más, los nombres más rimbombantes de arquitectura limeña, escucharon atentamente cada lección dictada por sus colegas internacionales.
La pregunta que uno se hace al ver esta situación es ¿Y dónde están los arquitectos peruanos?, ¿cuál es el papel de la arquitectura peruana en este movimiento de cambio? Y sobre todo ¿quiénes son los representantes de este movimiento?
La respuesta inmediata y hasta lógica sería decir que son obviamente los arquitectos “jóvenes”, treintones y cuarentones, ellos deberían llevar la etiqueta de emergentes, pero parece que lo único que comparten con nuestros vecinos son los años, la cercanía de edad, más no el ímpetu que hace ver a un arquitecto de cuarenta como en afán de un chiquillo de veinte, y que les permite experimentar, arriesgarse, y hasta equivocarse con tal de dar un paso más hacia adelante.
Pero lo que habría que preguntarnos es en qué momento en nuestro país, los arquitectos perdieron el espíritu, en qué momento los mal llamados mejores arquitectos del Perú optaron por una posición tan cómoda. Pareciera que gran parte de nuestra arquitectura contemporánea es una utilización repetitiva de las mismas fórmulas, que ni siquiera son inventadas por nosotros sino que provienen de refritos del movimiento moderno, llevados al extremo como en los balnearios de Asia donde la fórmula es aceptada y se convierte en norma.
Vivimos entre gente cuyo dogma es la “certeza”, y piensan que la arquitectura funciona bien mientras tengan el producto en un mes, se construya en seis y me paguen “en one”.En algún momento en el camino se olvidaron que la arquitectura también busca más preguntas, que se cuestiona y reformula constantemente y que las certezas se las deja a las computadoras o a los ingenieros.
Su fuerza de trabajo se basa en lo que ellos llaman “los contactos” y “la experiencia”, pero no se han dado cuenta que eso también ya cambió, como dijo Alejandro Zaera Polo en alguna entrevista, en la cual menciona que tradicionalmente se entiende la arquitectura como una profesión de viejos, por la experiencia que dan los años, y que esto no permite que arquitectos jóvenes accedan a proyectos serios, pero que eso no es más así, la brecha entre el arquitecto joven y viejo es cada día más corta, por la globalización, los cambios tecnológicos, demás factores de este mundo moderno hacen que un joven pueda aprender en segundos lo que a su predecesor arquitecto le hubiese tomado años. Y eso sucede en todas partes donde halla un teléfono, una cabina de internet, o una computadora, llámese España, Londres, o Lima. La realidad parece estar demostrando que el “arquitecto con experiencia” se está volviendo incapaz de afrontar los nuevos retos, está perdiendo competitividad, o se adapta o se extingue, o como se hace aquí, optar por contratar a mal pago sangre nueva para su oficina, por 600 soles y la promesa de que aquí vas a ganar experiencia, negándole la oportunidad de sobre salir por si mismo, y condenándolo y pasar años en planos y detalles de CAD por unas monedas y si tiene suerte irá a obra.
La excusa perfecta para este mal es decir que no hay dinero, o que los clientes no se atreven, pero si revisamos currículo por currículo encontramos arquitectos con todos los pergaminos del mundo, maestrías y trabajos en Estados Unidos, Francia, Bélgica, España, etc.
Muchos de ellos aceptando encargos de gente adinerada e importante, entonces, ¿Dónde quedó la oportunidad?, ¿Quién es el que no se atreve? ¿Dónde quedó la excusa?, ¿Dónde quedó el arquitecto comprometido con la sociedad y la ciudad?
Basta ver los concursos internacionales de arquitectura en los que participan arquitectos peruanos, la oportunidad donde se puede plantear sin tantas restricciones económicas o proyectuales, lo que verdaderamente quieres hacer, lo que quizá se quedó olvidado como una locura universitaria, como “la gran idea”, o “el proyecto”, pero lo único que reflejan son las limitaciones y consecuencias causadas por el olvido de soñar, por la comodidad de una fría caja blanca, o la planta típica de un Mivivienda.
El mes pasado se promocionó una exposición llamada “Arquitectos Peruanos en El Reino Unido”, se mostraron proyectos en los cuales estos arquitectos han trabajado, como parte de estudios importantes como el Zaha Hadid y con maestrías en la Architectural Association o Barlett, de las más caras y prestigiosas escuelas del mundo. Esto demuestra que si hay proyección, solo cabe esperar que este grupo redite sus logros académicos siendo la excepción a la regla y convirtiéndose en los arquitectos emergentes que necesitamos, como modelos para los más jóvenes y lección para los más viejos, aceptando esta gran responsabilidad por sí mismos, alejados de la sombra de alguien, o de la pregunta incómoda ¿es por tu talento o tu dinero?
El Perú aparentemente está cambiando, a hay otra situación y una especie de optimismo que hace mucho no había, pese a los problemas de siempre, vivimos un momento expectante, tenemos un auge en la construcción nunca antes visto y que merecería respuestas más variadas y creativas. Merecemos una generación de arquitectos que este dispuesta a afrontar las exigencias de un futuro no muy lejano, que pide a gritos cambios, que pide sangre nueva….



3 comentarios:
ESTA ES LA UNICA Y ABSOLUTA VERDAD.....DESDE SIEMPRE,ES NUESTRA PENOSA REALIDAD PERUANA
DIEGO GONZALES V.
Arquitecto
MUY CIETO , LA MONOTONIA EN LA QUE CAE LA ARQUITECTURA PERUANA ES PREOCUPANTE , EL CONFORMISMO, EL REPETIR LA MISMA FORMULA Y NO TENER EL AFAN DE EXPERIMENTAR EN UN PAIS COMO EL NUESTRO ,PLURICULTURAL Y EN EL QUE SE PUEDE ENCONTRAR DIFERENTES REALIDADES ME LLEVA A PENSAR EN QUE LA RUTINA QUE VIVEN LOS ARQUITECTOS ES PARTE DE UNA CULTURA CIMENTADA EN NUESTRO PAIS DONDE TODO TIENE QUE OBTENERSE DE MANERA FACIL , ES UN TODOS CONTRA TODOS DONDE EL QUE CONSTRUYE MAS RAPIDO Y VARATO ES EL GANADOR,ACASO NO ES NUESTRA CIUDAD VICTIMA DE ESTO? POR QUE TRASMORFARLA EN UN LUGAR QUE NO RESPONDE A NUESTRAS NECESIDADES.Y GRAN PARTE DE ESTO ES ESA ESPECIE DE CIRCULO VICIOSO, EN EL QUE UN PRACTICANTE DE ARQUITECTURA ADQUIERE "EXPERIENCIA" SENTADO FRENTE A UNA COMPUTADORA MIRANDO EN AUTOCAD UNA PLANTA Y UNA FACHADA QUE UTILIZA EL ARQUITECTO CADA VEZ QUE PUEDE. ESPERO QUE ESTE "BOOM" EN LA CONSTRUCCION LLEGUE A FORMAR PARTE DE ESTE PROCESO EMERGENTE , DONDE EL RESULTADO NO SEA LA COPIA DE OTRO LUGAR SI NO QUE SEA EL ESPEJO DE NUESTRA REALIDAD,EMPEZEMOS POR TOMAR EL RETO Y NO ESPERAR QUE OTROS LO HAGAN.
he leido en sus textos, "experimentación", que es una consecuencia de la investigación, algo que en el Peru se hace muy poco y si se hace, se consigue con metodos tradicionales sin la implementación tecnologica suficiente para optimizar el proceso. Son pocos los que publican y son pocos los que documentan (lamento que los que si lo hacen caigan en el mismo saco, pero son tan pocos que hablare en plural, sorry amigos). No me refiero a escoger el mejor angulo de un proyecto para la reseña de una revista. Escribir sobre lo que experimentamos con eso que para cada uno es arquitectura, aquella que evoluciona, se regenera, cambia y no es la misma al siguiente dia.
He leido sobre "cambios", pero falto la palabra "lentos". Donde esta la generacion de los 30s y 40¨s?, algunos crecieron en el medio de un cambio tecnológico que aun no se definia, en el que las tecnologias de representación ni se acercaban a lo que estamos viviendo ahora en diseño y fabricación, otros, sin tener las comunicaciones como las tenemos ahora, experimentaron que viajar era solo lo unico que permitia ver el mundo y ver que quedarse alla era una alternativa. Con mas de 28 facultades en todo el Peru, llegamos apenas sólo a la cuarta parte de publicaciones de arquitectura periodicas que hay en Chile, muchas de ellas indexadas, para aquello que digan que solo son de fotos. Definitivamente el auge actual de la construcción sólo nos llevará ha hacer mas de lo mismo, hasta ahora que hemos aprendido? de que sangre nueva hablamos? aquella que seguirá usando los mismos materiales, los mismos procesos, se nutrirá de los mismos temas de siempre pero con diferente nombre?, seguiremos usando AutoCAD para diseñar?, hasta cuando seguiremos enamorados del fotorealismo?, perfecto, experimentamos, pero lo debatimos? tenemos mesas de discusión sobre esos procesos?, y si los hay... no es que lo que hacemos para nuestro grupo, pensando en que así estaremos en ventaja? he leido, "realidad" que vemos y de la que criticamos, pero no he leido como la cambiaremos. No como la cambiaran otros. Para cambiarla, necesitamos publicar mas, iniciativas como las que Uds mantienen a través de blogs, pero que no sea por siempre internet nos permite ensayar este proceso, el cambio esta en cada uno, en quienes levantan la voz para que algo suceda, y que cuenten su propia historia, como se que lo vienen haciendo Uds.
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